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, XVII, 30, (2017). ISSN 1695-6214 © J J. Prieto Romero-J. C. Fortes Garrido, 2017
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El timón ordinario de forma rectangular, estuvo en uso en la marina
mercante más de un siglo y se veía parte de la pala del timón fuera del agua.
En los buques de guerra hubo modificaciones pues el timón, al estar en parte
sobre la superficie del agua, era muy vulnerable. Tenemos el caso de Re d'
Italia, en la batalla de Lissa (1866), cuya pérdida fue debida a un impacto en el
timón en la zona que estaba sobre la superficie del agua, imposibilitando el
movimiento del buque. En consecuencia, los timones de los buques de guerra
comenzaron a cambiar de proporciones, hasta parecerse más a un cuadrado
que a un rectángulo, al objeto de conseguir dejar la limera por debajo de la
línea de flotación.
Posteriormente, el cambio de forma y los sucesivos aumentos de
velocidad hicieron que fuera necesaria una mayor potencia para mover los
timones y esa, a su vez, fue la consecuencia de que apareciera el timón
compensado. La compensación consiste en situar el eje de rotación del timón
algo retrasado respecto al borde de ataque (parte delantera del timón). De esta
manera, el empuje del agua sobre la parte que queda avanzada respecto al eje
de giro, reduce una parte importante del empuje sobre la parte posterior,
minimizando enormemente la fuerza necesaria para manejarlo. El timón
compensado nace a comienzos del s.XX y los primeros buques en llevarlo
fueron las unidades italianas de la clase Regina Marguerita, que proyectó
Benedetto Brin.