Página 21 - Historia Digital

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Historia Digital
, XVIII, 32, (2018). ISSN 1695-6214 © Ana Pujol-Soliano, 2018
P á g i n a
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Constitución: ”Los ciudadanos de uno y otro sexo , mayores de veintitrés
años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las
leyes” fue aprobado por 161 votos a favor y 121 en contra.
En los pasillos de las Cortes, el clamor general era de desconcierto por
lo que había pasado puesto que parecía que la opinión generalizada estaba
contra el voto femenino. Se escucharon todo tipo de improperios, al Sr. Prieto
se le oyó gritar: “¡Se ha dado una puñalada trapera a la República!”. El Sr.
Guerra del Río decía: “Es lo más grave que se ha votado hasta ahora, porque
ha de favorecer a las derechas”.
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Clara, como ella misma reconoció más tarde, se encontró aislada y
combatida con animosidad por casi todo el Congreso. Sin embargo, recibió el
apoyo de algún parlamentario de peso, como el doctor Marañón, el señor
Albornoz u Ortega y Gasset, contrarios a que no votasen las mujeres con el
pretexto de que podían decantarse por las derechas. Opinaban que rechazar
el voto femenino que representaba a la mitad de la población era negar un
principio fundamental de la democracia.
En diciembre de 1932, el gobierno convocó elecciones para cubrir ocho
vacantes. Gil Robles presentó una proposición para que las mujeres no
votasen todavía, alegando que el censo electoral no estaba elaborado. Una
vez más, y esta fue la última, le tocó a Clara salir a defender en las Cortes los
recién adquiridos derechos de las mujeres: “Se plantea la posibilidad de que
las primeras elecciones parciales del país se realicen sin el voto femenino. Yo
vengo a deciros que esto no es posible; que eso no sería más sino que
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Ibídem.
Pg. 185