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, XVIII, 32, (2018). ISSN 1695-6214 © Ana Pujol-Soliano, 2018
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republicano (Muy bien). , el fervor democrático y liberal republicano nos
levantemos aquí para decir: es necesario aplazar el voto femenino. (Muy
bien). Y es necesario Sres. Diputados aplazar el voto femenino, porque yo
necesitaría ver, para variar de criterio, a las madres en la calle pidiendo
escuelas para sus hijos; yo necesitaría haber visto en la calle a las madres
prohibiendo que sus hijos fueran a Marruecos; yo necesitaría ver a las
mujeres españolas unidas todas pidiendo lo que es indispensable para la
salud y la cultura de sus hijos. Por eso Sres. diputados, por creer que con ello
sirvo a la República, como creo que la he servido en la modestia de mis
alcances, como me he comprometido a servirla mientras viva, por este estado
de conciencia es por lo que me levanto en esta tarde a pedir a la Cámara que
despierte la conciencia republicana, que avive la fe liberal y democrática y
que aplace el voto para la mujer. Lo pido porque no es que con ello merme en
lo más mínimo la capacidad de la mujer; no, Sres. Diputados, no es cuestión
de capacidad; es cuestión de oportunidad para la República. Por esto pido el
aplazamiento del voto femenino o su condicionalidad; pero si condicionamos
el voto de la mujer, quizás pudiéramos cometer alguna injusticia. Si
aplazamos el voto femenino no se comete injusticia alguna, a mi juicio.
Entiendo que la mujer, para encariñarse con un ideal, necesita algún tiempo
de convivencia con la República; que vean las mujeres que la República ha
traído a España lo que no trajo la monarquía: esas veinte mil escuelas de que
nos hablaba esta mañana el Ministro de Instrucción pública, esos
laboratorios, esas Universidades populares, esos Centros de cultura donde la
mujer pueda depositar a sus hijos para haberlos verdaderos ciudadanos.
Cuando transcurran unos años y vea la mujer los frutos de la República
y recoja la mujer en la educación y en la vida de sus hijos los frutos de la