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Año XXI, Número 38, Julio 2021
           Depósito Legal M-34.164-2001

                 ISSN 1695-6214
                                                              Historia Digital colabora con la Fundación ARTHIS



                    (Cifuentes, 1997; Rubio, 1921), para uso de la actividad sanitaria, siendo un
                    instrumento  de  cohesión  y  control  social  (Cifuentes,  1997).  «De  hecho,  la

                    traducción en lengua romance –más aún con la llegada de la imprenta- tuvo

                    un  importante  papel  en  triunfo  definitivo  del  modelo  de  medicina  y  de
                    profesional  médico  que  había  hecho  su  aparición  dos  siglos  antes»

                    (Cifuentes, 1997).


                           Un  ejemplo  del  apoyo  de  las  monarquías  a  las  ciencias  médicas  se
                    encuentra en Jaime II y Pedro III de Aragón, que estaban «al corriente de la

                    literatura  médica  árabe  existente  en  sus  reinos…»  (Cifuentes,  1997).  En  lo

                    que respecta a las traducciones del árabe al catalán, Jaime II ordenó el pago
                    de  dos sueldos al día a Vidal Benvenist y otro salario a Jafuda Bonsenyor,

                    judíos que tradujeron del árabe al catalán varios libros de medicina  (Rubio,
                    1921).  Sucedía  del  mismo  modo  en  Castilla  en  la  centuria  anterior.  Los

                    traductores  del  árabe  al  romance  solían  ser  judíos  (Samsó,  2010).  Desde

                    finales  del  siglo  XIII  al  fin  del  XIV  los  monarcas  de  Aragón  realizaron  una
                    importante  tarea  de  adquisición  y  traducción  al  catalán  de  libros  científicos

                    árabes  (García  Sánchez,  1994).  Así,  uno de  los principales  instigadores  de
                    las  traducciones  de  los  libros  médicos  a  las  lenguas  vulgares  no  fue  la

                    «comunidad  universitaria,  sino  la  corte  real»  (Cifuentes,  1997).  El  interés
                    cultural y científico de los reyes impelía a una mejora de la sanidad en sus

                    súbditos, una vez instruidos por buenos libros los estudiantes de medicina del

                    Estudio  General.  De  esta  manera,  Lleida,  Montpellier,  Toledo,  Córdoba  o
                    Sevilla  fueron  focos  científico-culturales,  tanto  en  la  Cataluña  y  la  Castilla

                    cristianas  como  en  el  Al-Ándalus  musulmán.  La  lengua  romance  fue
                    considerada por príncipes y señores como «eficaz instrumento de difusión y

                    recepción de todo un nuevo modelo de medicina…», era la prueba de la salud

                    como  bien  social  que  proteger  (Cifuentes,  1997),  sopesando,  además,  el
                    esfuerzo que entrañaba traducir los textos.








                            Historia Digital, XXI, 38, (2021). ISSN 1695-6214 © Á. Pozuelo-Reina, 2021                   P á g i n a  | 12
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