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, XVII, 30, (2017). ISSN 1695-6214 © Mariano Caballero Espericueta, 2017
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augusto en el que son firmadas como césar de las Galias. Debemos tener en
cuenta el valor y la confianza en sí mismo que había adquirido tras las
campañas contra los bárbaros, pero quizá las victorias también le habían
otorgado cierta ambición y ansias venganza hacia el asesino de su familia.
Mientras Constancio II reunía tropas contra Sapor en Cesarea, fallecía
Helena en octubre de 360 a los 42 años. Juliano a sus 28 años decidió hacer
un voto de castidad que duró hasta el fin de sus días
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. En diciembre
Constancio II volvía a desposarse con Faustina. En lo político también había
disparidades; ambos se preparaban para algo inevitable: la guerra civil.
Tras algunas incursiones bárbaras en la Galia —patrocinadas quizá por
Constancio— sofocadas tras doblegar al caudillo Vadomaro, el día 3 de julio de
361 Juliano decidió partir en campaña contra Constancio con sus tropas. En
Viena las reunió y se encaminó con ellas para tomar Constantinopla. Pero
nuevamente la Fortuna le sonrió; Constancio, víctima de una enfermedad
estomacal complicada con fiebre falleció el 3 de noviembre de 361 a los 45
años. Se había preparado para salir al encuentro de su primo tras un período
de relativa calma en la frontera oriental pero su vida se paró en la ciudad de
Tarso.
Otro designio de la Fortuna: Juliano había sido nombrado oficialmente
por Constancio legítimo heredero por medio de testamento otorgado a su favor.
En Constantinopla se oficiaron los funerales oficiales en la iglesia de los Santos
Apóstoles, y sólo después fue investido con la púrpura reservada para los
emperadores.
Juliano II, divino augusto del imperio
Desde ese día Juliano jamás volvió a entrar en ninguna iglesia cristiana;
este hecho pronosticaba la nueva política del augusto con respecto a la religión
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En palabras de Ammiano Marcelino, Juliano, con la castidad, se acercaba a las propuestas
de los clásicos, dejando de un lado las pasiones carnales.