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, XVII, 30, (2017). ISSN 1695-6214 © Mariano Caballero Espericueta, 2017
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nobilissimus
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: Galo se trasladó a Éfeso para incorporarse a la carrera militar,
Juliano debía partir a Constantinopla para seguir su instrucción humanística;
así lo hizo en junio de 348. La decisión con respecto a los destinos del
nobilísimo Juliano estaba íntimamente ligada a la sugerencia del obispo Jorge
a Constacio sobre la idoneidad de que éste se dedicase al sacerdocio, algo que
a Juliano no le entusiasmaba, como veremos más adelante.
El joven Juliano
En Constantinopla tuvo entre sus maestros a algunos de los más
famosos del momento, el gramático Nicocles Luco y el retórico Eccebolio.
Asimismo el eunuco Euterio se ocupaba de las relaciones de Juliano con el
gran chambelán Eusebio, alto funcionario que tomaba las decisiones sobre los
destinos de Juliano. En 349 Eusebio permitió al joven erudito trasladarse a
Nicomedia, ciudad universitaria sin parangón en el imperio. Fue en febrero de
ese mismo año cuando partió para lo que algunos investigadores han definido
“los años más felices de Juliano”. Junto a Eccebolio el joven recorrió lugares
emblemáticos tales como Pérgamo, Éfeso —ciudad de la cual había partido
hacia Milán Galo, para ser nombrado César— y en donde conoció a maestros
de gran calado que resultaron fundamentales a la hora de abrazar los antiguos
cultos politeístas, tales como Edesio o Libanio. Con ellos se educó en la
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Asimismo, Jámblico fundador de la escuela siria del neoplatonismo,
autor de libros de enseñanzas de orientación pitagórica, fue determinante en el
emperador Juliano.
Desde el punto de vista religioso, su inclinación hacia los cultos de la
antigüedad siempre fue sincera. En marzo de 351 abrazó los misterios de Mitra
a los cuales llegó tras haber madurado, debatido acaloradamente e, incluso,
rebatido las enseñanzas de los maestros paganos que había conocido. Su
nueva condición debió ser ocultada por seguridad; un miembro de la familia
imperial no podía renegar de la religión que había sido adoptada por su linaje.
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Titulo reservado para los miembros de la familia imperial. Hasta la visita del emperador a
Macelo, Galo y Juliano habían sido privados de tal rango.