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, XXI, 37, (2021). ISSN 1695-6214 © Mariano Caballero, 2021
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Año XXI, Número 37, Enero 2021
Depósito Legal M-34.164-2001
ISSN 1695-6214
y el orden de superioridad o inferioridad reciprocas que guardan sobre ciertos
aspectos socialmente importantes... …La ordenación es una de las muchas
posibles bases sobre las que pueden diferenciarse los individuos”. “La
estratificación se concibe como un ubicar sobre una escala... pero hay
también variaciones en el contenido de los criterios en virtud de los cuales se
asignan los lugares jerárquicos”. Para Parsons el “status de cualquier
individuo en el sistema de estratificación de una sociedad, puede
considerarse como resultante de las valuaciones comunes que se encuentran
tras la atribución de status que se le confiere de acuerdo con seis categorías:
La
participación como miembro en una unidad de parentesco
, las
cualidades
personales
,
los logros
de los individuos, las
posesiones
, la
autoridad
y, por
último, el
poder”.
Este razonamiento ideológico, no podría entenderse sin el nacimiento
de la ciudad moderna como entorno propicio para el desarrollo de ideas
nuevas. Las ciudades de principios de siglo, cambiaron su propia fisonomía,
aumentando su población y cambiando sus edificaciones, así como los gustos
en las tendencias estilísticas de construcción, buscando asimismo, una
originalidad en las formas y utilizando unos materiales de construcción
completamente novedosos. Se construyeron nuevos mercados y teatros,
edificios oficiales, plazas, grandes vías, bancos o iglesias. Pero toda esta
actividad necesitaba de brazos que hiciesen posible crear esta nueva
fisonomía urbana.
En el desarrollo urbano tuvo gran importancia la aparición del ferrocarril
y viceversa; “la existencia de centros urbanos, ya sólidamente construidos,
atrae los railes. Únicamente las grandes estaciones urbanas aseguran
buenos dividendos... Han movilizado la mano de obra y han extraído a
menudo de las reservas rurales los numerosos equipos de los contratistas de
trabajos públicos que construían las líneas... Puede evaluarse en centenares
de miles el número de trabajadores que el ferrocarril atrae fuera de sus
campos para hacinarlos en las ciudades...”
.
Morazé nos indica un gran éxodo