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Historia Digital
, XXI, 37, (2021). ISSN 1695-6214 © Mariano Caballero, 2021
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Año XXI, Número 37, Enero 2021
Depósito Legal M-34.164-2001
ISSN 1695-6214
mundo pictórico preferido por nuestro escritor será el de Boticelli, Velázquez o
Mantegna, desechando la pintura moderna. Con respecto a los movimientos
literarios en boga, opina, de igual forma, de manera diversa: de los
Románticos, salva a algunos de sus componentes y desestima la literatura de
otros -Balzac, como ya apuntábamos-, tampoco quedan mejor parados los
Naturalistas y los Realistas españoles, son tachados de desagradables, -
Pereda, entre otros-. Los Críticos son también censurados en su mayoría.
Opina, por el contrario, favorablemente de los escritores rusos
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.
La opinión de Azorín, gran amigo del escritor, respecto a su obra
La
lucha por la vida
, es muy significativa. Azorín acusa a Baroja de dar a Manuel,
protagonista de la trilogía, un papel “falsificado”; esta apreciación va más allá,
y denomina al escritor con el apelativo de “señorito”. Baroja reconoce este
carácter y afirma encontrar una falta de escritores con una “efusión popular”
(sic.)
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. La no pertenencia al grupo social reflejado en la obra analizada,
puede revelarnos un mayor distanciamiento y, por tanto, una mayor
subjetividad de los datos obtenidos. Debemos señalar su gusto por Nietzsche;
su preferencia por lo nietzsheano queda retratado también el
La Busca
, (el
superhombre
es un sobrenombre utilizado en la novela).
Su influencia familiar -como le recordaba sarcásticamente Azorín-
impregna también las páginas de la novela analizada. El perfecto
conocimiento de su genealogía nos recuerda el buen dominio que tiene
Roberto Hasting de la suya.
Con respecto a la política, Baroja nunca tuvo simpatía por los
gobernantes. Nuestro autor salva Pi y Margall, Salmerón o Costa, pero no
como políticos, sino como historiadores -caso de Salmerón- o como
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Íbid. Págs. 78-85.
32
Íbid. Pág. 70.