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, XVII, 30, (2017). ISSN 1695-6214 © Mariano Caballero Espericueta, 2017
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El césar Juliano
Juliano se había convertido en un corpulento joven que, según las
descripciones de la época, no poseía la belleza de su hermano Galo; aunque
poseía unos ojos interesantes la naturaleza le había dotado de un cuerpo
rechoncho y de poca altura, un mentón Flavio y una enorme boca con un labio
inferior bastante grueso
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. Por otro lado, su nueva dignidad no le permitía tener
el aspecto de un filósofo: en el sagrado palacio le cortaron el pelo, le afeitaron
la barba —posteriormente volvería a usarla— y le vistieron con uniforme militar.
Rápidamente intentó rodearse de sus amistades más cercanas.
Acompañaron al nuevo césar el eunuco Euterio, Oribaso de Pérgamo, médico
del augusto así como sus antiguos amigos Prisco y Máximo, aunque pronto
conocería otros personajes fundamentales en su actuación como césar de
Occidente.
El 13 de noviembre de 355 se casó con Helena; una boda que se
limitaba a cumplir con los deseos de Constancio y Eusebia. La unión pasó
desde una indiferencia de ambos en los primeros años a una amistad y cariño
progresivo, sin llegar al enamoramiento pasional. Dos abortos sufriría Helena
que dejaron a Juliano sin descendencia
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.
Sin experiencia y con unas tropas muy limitadas, partió para las Galias,
donde debía terminar con las incursiones bárbaras. El rey germano Chnodomar
había tomado la ciudad de Colonia y también la zona del Rhin. Pronto se daría
cuenta en sus nuevos dominios que el mando real había sido conferido por
Constancio al prefecto del pretorio de la Galia, Florencio y ese hecho era una
dificultad añadida. Lo cierto es que las incursiones de los bárbaros en las
Galias estaban provocadas fundamentalmente por la cooperación que había
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Ammiano Marcelino en su descripción sobre Juliano, hace referencia a todos estos
aspectos. La referencia grotesca de Juliano que hace Gregorio Nacianceno en su obra,
nada tiene que ver con la realidad. El descubrimiento de un busto del emperador en
Jerusalén, se ajusta más a la descripción del historiador.
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Algunas voces se hacen eco de una serie de estratagemas urdidas por la emperatriz para
interrumpir sendos embarazos.