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Año XXII, Número 39, enero 2022
           Depósito Legal M-34.164-2001

                 ISSN 1695-6214
                                                              Historia Digital colabora con la Fundación ARTHIS



                    en estos patios donde podemos contemplar verdaderamente el camino de la
                    transición, una transición, como veremos, brusca, casi un salto triple mortal.


                           En  los  cuatro  patios  utiliza  en  el  último  piso  su  característica  zapata

                    alcarreña. Su empleo, es una prueba más de que, efectivamente, aún no se

                    ha producido el cambio de estilo en su arquitectura y su posterior abandono
                    constituirá una prueba irrefutable de su desvinculación definitiva de la obra de

                    Lorenzo Vázquez. Sin embargo, las zapatas que diseña para el claustro de
                    Ocaña  no  son  las  utilizadas  para  los  otros  tres  proyectos.  Si  analizamos

                    someramente  los  patios  correspondientes  a  los  tres  primeros  encargos,

                    encontramos  que  se  están  ya  convirtiendo  en  un  conjunto  ordenado  de
                    planos  que  son  constituidos  por  una  estructura  organizada  y  modulada  por

                    sus  propios  elementos,  por  lo  que  la  ornamentación  ha  dejado  de  tener  el
                    interés que antes poseía. No existe un proceso de desornamentación, sino la

                    desaparición repentina y casi total de ésta, la cual se ciñe poco más que a los

                    entablamentos y se ejecuta con figuras muy simples. Es esta una postura no
                    ya  diferente,  sino  contraria  a  los  modos  y  usos  de  la  arquitectura  que  se

                    ejecutaba  por  aquellas  fechas.  Hay  una  negación  a  la  decoración  de  tipo
                    plateresco mediante la desaparición, de forma tajante, de los grutescos y las

                    filigranas.  Aparecen,  por  el  contrario,  figuras  decorativas  que  son
                    simplificaciones  y  abstracciones  de  otras  anteriores  más  recargadas  como

                    son  sus  característicos  y  personalísimos  espejos  –hasta    punto  de  ser
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                    invención suya  y que seguirá utilizando hasta el final–, y repite otras también
                    muy  personales  como  las  rosetas  y  cabezas  en  altorrelieve,  pero  de  forma

                    muy moderada.








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                              Para  más  información  léase  la  página  227  del  libro  de  Fernando  MARÍAS,  La
                    arquitectura del Renacimiento en Toledo (1541-1631), 4 tomos, Toledo, 1983





                               Historia Digital, XXII, 39, (2022). ISSN 1695-6214 © A. Santos, 2022                   P á g i n a  | 76
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