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Año XXII, Número 39, enero 2022
           Depósito Legal M-34.164-2001

                 ISSN 1695-6214
                                                              Historia Digital colabora con la Fundación ARTHIS



                    permite  que  sus  obras  puedan  ser  consideradas  pertenecientes  a  estilos
                    diferentes  unas  respecto  de  otras.  Esto  hace  muy  difícil  realizar  una

                    enumeración  de  rasgos  o  caracteres  comunes  a  la  totalidad  de  sus

                    construcciones,  puesto  que  no  puede  ser  enmarcado  dentro  de  una  única
                    manifestación estilística. Existe una gran disparidad de criterios a la hora de

                    establecer las distintas fases de su obra, y mayor aún a la hora de proponer
                    las fechas precisas de las mismas. Tradicionalmente se venían diferenciando

                    sólo  dos  fases:  una  primera  “plateresca”  que  se  prolongaba  hasta,  más  o
                    menos, su nombramiento como maestro real para los alcázares de Madrid y

                    Toledo,  y  una  segunda  “serliana”  o  purista  desde  estas  fechas  hasta  su

                    muerte.  Nuestro  punto  de  vista  plantea  la  hipótesis  de  que  se  pueden
                    establecer  no  dos,  sino  tres  fases  perfectamente  diferenciadas,  desde  el

                    punto  de  vista  estilístico,  en  la  trayectoria  profesional  de  Covarrubias.  La

                    primera  de  las  etapas  iría  desde  sus  primeras  obras  como  entallador  e
                    imaginario hasta 1526, fecha en la que doña Brianda de Mendoza, le encargó

                    trazar y ejecutar la iglesia para el convento de La Piedad en Guadalajara. La
                    segunda etapa abarcaría desde esta fecha de 1526 hasta 1542, momento en

                    el que Francisco de Villalpando se instala definitivamente en Toledo. A partir
                    de  1542  Covarrubias  asimila  con  gran  rapidez  el  ideal  arquitectónico  que

                    subyace  al  lenguaje  clásico  gracias  a  la  labor  informativa  –casi  formativa,

                    desde nuestro punto de vista–, de Francisco Villalpando. Este nuevo salto de
                    estilo  al  “romano”  tendrá  como  base  teórica  el  tratado  de  arquitectura  de

                    Sebastiano Serlio, aunque la interpretación que nuestro protagonista dará de
                    este  estilo  será  bastante  personal.  Este  período  constituye  su  última  etapa

                    durante  la  que  experimentará  un  proceso de  comprensión  de  estos  nuevos
                    conocimientos  que  muy  pocos  fueron  capaces  de  llevar  a  cabo,  hasta

                    constituirse en uno de los arquitectos más completos y sobresalientes de la

                    arquitectura del siglo XVI en España.


                           El  comienzo  de  esta  tercera  etapa  está  caracterizado  por  una
                    desornamentación acusada de su arquitectura, debido quizá a una excesiva




                               Historia Digital, XXII, 39, (2022). ISSN 1695-6214 © A. Santos, 2022                   P á g i n a  | 69
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