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, XXI, 37, (2021). ISSN 1695-6214 © M. S. Sánchez, 2021
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Año XXI, Número 37, Enero 2021
Depósito Legal M-34.164-2001
ISSN 1695-6214
higieniza; sin Educación no hay Higiene, sin Higiene, la Educación es
deficiente. La Higiene persigue especialmente la salud, la Educación tiende a
poseer la verdad, ambas por su acción moral, que se llama virtud. Si el
individuo es sano, instruido y bueno, los pueblos serán fuertes, adelantados,
grandes y prósperos...”. La progresiva intensificación de la vinculación entre
higiene y educación constituyó un factor influyente en el proceso de
modernización de los sistemas educativos, como así ocurrió en el caso
español .
No obstante, no debemos dejar pasar de largo, que la preocupación
por la alimentación, la salud y la buena formación del cuerpo fue patente ya
en los tratados pedagógicos clásicos. Sobre este particular, cabe citar la obra
de Rodrigo Sánchez de Arévalo Manera de criar a los hijos, publicada en
1453 o también la obra del médico andaluz, Cristóbal Méndez, Libro del
ejercicio corporal y de sus provechos publicada en 1553. En este último libro
se muestran las virtudes del ejercicio físico para prevenir enfermedades y
mejorar el estado de salud. Pero fue a partir del siglo XVIII cuando empezó a
proliferar una literatura médica de carácter divulgativo destinada a un público
selecto. Los manuales de higiene privada, de “medicina doméstica”, hundían
preferentemente sus fundamentos teóricos en la doctrina galénica . La
preocupación por inculcar hábitos saludables “alcanzó particular intensidad,
tanto en escritos pedagógicos y médicos, como en las prácticas sociales y
(todo ello) confluyó en lo que se ha dado en llamar el impulso higienista del
siglo XVIII” .
La Ilustración supuso un cambio sobre la consideración que se tenía
acerca del cuerpo humano y que procedía, además, del Renacimiento. El
ideal del hombre renacentista, era la del hombre educado frente al hombre
ineducado. Dicha particularidad se traducía en un cuerpo controlado y sujeto
a la civilidad y las buenas maneras, es decir, que referíase tanto a los hábitos
corporales higiénicos como al terreno de las costumbres. La Ilustración
aportó a dicho ideal, naturalismo, racionalidad, utilidad y cientifismo. Pero el