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, XXI, 37, (2021). ISSN 1695-6214 © M. S. Sánchez, 2021
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Año XXI, Número 37, Enero 2021
Depósito Legal M-34.164-2001
ISSN 1695-6214
establecerse el equilibrio necesario que sirviera de contrapeso a la exagerada
actividad mental a la que se veían obligadas las mismas. El Profesorado de la
Normal tampoco se preocupaba gran cosa del ejercicio físico de las futuras
maestras, pues hasta las excursiones y paseos escolares se miraban con
prevención pensando en posibles riesgos y responsabilidades; tampoco la
Administración ponía gran celo para que se verificasen. Sólo los reglamentos
se limitaban a recomendar dichas actividades y el resultado final se traducía
en que no se hacían y a las alumnas, por consiguiente, se les privaba del
único ejercicio físico regular que podía atender a su desarrollo mental y
corporal. De estos descuidos y de sus evidentes consecuencias dejó
constancia por escrito María Carbonell: “(…)
se origina la fatiga…, la cabeza
pesada, el cerebro dolorido, la tez pálida, la piel ardiente, la mirada febril y la
pérdida del apetito”
14
.
Muchachas que ingresaban en la Normal a los catorce
años con la tez sonrosada se veían a los dos o tres años de estudio,
agotadas y marchitas, atacadas de anemia y, a veces, en el camino de la
tuberculosis
15
. Era conveniente que en el marco de la reforma se tuviese en
cuenta la necesidad de prescribir dos sesiones semanales de ejercicio físico
como obligatorias en el programa de estudios así como convenía también que
los paseos y excursiones se impusieran por mandato, consignando siempre
una cantidad prudente según las necesidades de cada escuela y obligando a
cada profesor/a que verificase, al menos, dos al año. A la
escuela-cárcel
debía oponerse
la escuela al aire libre
16
;
al ejercicio intelectual, la alternativa
14
Ibídem, p.18
15
Sobre la tuberculosis se puede consultar también el artículo del doctor MASIP TUDESCA,
Eduardo: “La tuberculosis en las Escuelas” en
La Escuela Moderna
nº 255, Año XXII, Madrid,
(noviembre 1912) pp. 847-858
16
Para hacer frente a los focos infestos de tuberculosis en los locales de enseñanza, se pedía
la creación de
escuelas al aire libre
junto a los sanatorios dedicados a enfermos tuberculosos y
pretuberculosos, haciendo hincapié sobre la importancia de que la enseñanza que se ofreciese
en dichos centros fuese atractiva para los alumnos y evitase la fatiga intelectual. Eloy Vaquero
y otros autores del momento reconocían un carácter precursor en la constitución de esta