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Historia Digital
, XXI, 37, (2021). ISSN 1695-6214 © M. S. Sánchez, 2021
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Año XXI, Número 37, Enero 2021
Depósito Legal M-34.164-2001
ISSN 1695-6214
actividades recaudatorias para poder alcanzar los fondos precisos. Como las
colonias escolares constituían uno de los elementos de lucha antituberculosa,
las administraciones públicas centrales, provinciales y locales contaron,
desde los primeros años de siglo, con una partida presupuestaria para las
colonias escolares. Hubo también otros organismos que colaboraron con las
colonias valencianas, como por ejemplo, la Junta Provincial de Protección a la
Infancia, La Junta Benéfica Valenciana y la Junta contra la Tuberculosis, que
otorgaron subvenciones de diferente cuantía, aunque éstas no se produjeron
todos los años.
El programa diario desarrollado en las colonias valencianas incluía
numerosas actividades de ejercicio físico; entre las más representativas,
estaban las excursiones. Todos los días, los niños emprendían la marcha,
cuyo recorrido no era muy largo. Se elegía casi siempre una fuente cercana
para que cuando llegasen pudieran almorzar, si era por la mañana, o
merendar, si se salía por la tarde. Los colonos en sus múltiples excursiones
llegaron a visitar parajes y edificios de especial interés; por lo tanto el matiz
cultural y deportivo de las colonias no debe menospreciarse. También las
actividades corporales se completaban con la realización de tablas de
gimnasia, competiciones deportivas y baños de agua y sol. En cuanto a la
dieta alimenticia, los organizadores guiados por la ideología higienista
pensaban que unos menús variados, equilibrados, correctamente
condimentados y abundantes, podían contribuir a mejorar la salud de los
niños y a prevenir enfermedades. Por otro lado, la relación comunicativa
entre profesores y colonos era positiva, pues, lejos de la rigidez de las aulas
escolares, se creaba un clima de camaradería entre todos; los profesores
comían con los colonos, hacían las mismas excursiones, incluso podían
compartir hasta el dormitorio. Esta proximidad y el propio interés de los niños
por las actividades a desarrollar, hacían innecesarias las órdenes y la
severidad.