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, XXI, 37, (2021). ISSN 1695-6214 © M. S. Sánchez, 2021
P á g i n a
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Año XXI, Número 37, Enero 2021
Depósito Legal M-34.164-2001
ISSN 1695-6214
la Enseñanza Primaria, era el precepto
mens sana in corpore sano
y el
procedimiento único recomendado por la ciencia y la experiencia moderna
para poderlo llevar a la práctica, suponía el poder enseñar deleitando y
fortaleciendo, al mismo tiempo, el organismo de los niños con la observancia
de la higiene y los juegos al aire libre. España, mucho tenía que hacer a este
respecto porque tres eran las causas de la lamentable situación
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de su
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LOZANO PONCE DE LEÓN, Pablo
A la sociedad protectora de los niños
, en
La Escuela
Moderna
nº 181, Año XVI, Madrid, (abril 1906) pp. 285-289. En este artículo se ponen de
manifiesto las tres causas que de forma sustancial afectaban a la Enseñanza Primaria en
España. 1º Locales de nuestras escuelas. En su casi totalidad eran inmundos caserones, sin
luz apropiada, ni ventilación, ni capacidad, sin calefacción y sin bancos y mesas apropiadas a
la edad, sin colecciones, sin útiles de enseñanza que entrasen por los ojos de los niños y,
sobre todo, sin jardines, ni patios cubiertos donde los escolares, alternaran las horas de trabajo
con las horas de juegos al aire libre; 2º Procedimientos o métodos de enseñanza. Las
lecciones que se impartían en nuestras escuelas, eran lecciones de memoria que no estaban al
alcance de la inteligencia de los niños, que, sobre, no instruirles, ni poco ni mucho, agotaban su
entendimiento, sin desarrollar su atención, ni su raciocinio. La jornada escolar de los niños
transcurría con tres horas por la mañana y tres horas por la tarde, sin mediar entre las mismas,
ningún tiempo para el recreo o movilidad del cuerpo; 3º Maestros. En España no se le daba
importancia a la profesión de enseñar, ni tampoco se le pagaba al Profesorado como debía; por
tanto, el resultado no era otro que el que las propias circunstancias del momento obligaban a
que la educación se dirigiera por unos derroteros muy distintos a los deseados. El autor de
este artículo expresará, al respecto, lo siguiente: (…)
“Escuelas, método de enseñanza y
maestros es necesario transformar, si queremos realmente proteger a la infancia.
Apresurémonos a levantar edificios que merezcan el título de Escuela, siempre con jardines
adyacentes donde los niños puedan jugar durante la hora de descanso que por la tarde y
mañana deben tener; créese la inspección médica de las escuelas, que evitará el contagio de
muchas enfermedades y la adquisición de otras tan importantes como la miopía y la escoliosis;
fúndense en las grandes poblaciones, escuelas de anormales, adonde puedan concurrir los
niños de desarrollo intelectual deficiente y que requieren procedimientos especiales para
aprender; impídase que los niños aprendan nada de memoria, ni se les haga aprender cosas
que no estén al alcance de su inteligencia; que las lecciones que se les dé sean todo lo
prácticas posibles: en el campo, las nociones de agricultura; en los museos, las de arte; en