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Historia Digital
, XX, 36, (2020). ISSN 1695-6214 © Angel Santos, 2020
P á g i n a
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Año XX, Número 36, Julio 2020
Depósito Legal M-34.164-2001
ISSN 1695-6214
la primera de esta categoría que se tomaba, sin embargo, eso no es así. En
el código de las Siete Partidas ya se dispuso que “
ningund judío nunca
touiese jamas logar onrrado nin oficio publico con que podiesse apremiar a
ningund cristiano en ninguna manera
” (SP 7.24.3.16-18); en el IV Concilio de
Letrán se estableció que no hubiera funcionarios judíos; Alfonso VII, al
confirmar los fueros de Toledo en 1118, dispone que ningún judío ni converso
reciente tuviese cargos sobre los cristianos viejos; en el fuero de Lorca,
otorgado en 1271 por Alfonso X, se dice que ningún judío ni cristiano nuevo
podría tener autoridad sobre los cristianos viejos de la ciudad.
Aunque la Sentencia-Estatuto fue refutada por el papa Nicolás V, Pero
Sarmiento excomulgado en abril de 1450 (aunque meses después Juan II y
Álvaro de Luna lograron su anulación por el mismo papa) y la ciudad puesta
en entredicho, tuvo posteriormente una gran repercusión en la fractura social
que se produjo a partir de su promulgación. El Ayuntamiento de Toledo, a
pesar de las órdenes emanadas por el rey Juan II, quien en 1450 había
suspendido la sentencia y ordenado que se anulasen todas las disposiciones
antijudías que se hubiesen emitido en el reino castellano y no se tocasen los
derechos de los judíos, en 1451 promulgó unas ordenanzas restrictivas (ya
conocidas por repetitivas), contra estos y los moros que residían en la ciudad
y su término.
En el centro de la discordia entre Juan II y su hijo (el futuro Enrique IV)
y posteriormente entre este y el príncipe Alfonso, se hallaba en Toledo la
enemistad cada vez más profunda entre los cristianos viejos, a cuya cabeza
se hallaba don Pedro López de Ayala y los llamados “marranos o conversos”
bajo la protección del conde de Cifuentes, don Alonso de Silva. El conflicto
estalló en julio de 1467 con motivo del cobro de unas rentas en Maqueda que
pertenecían al cabildo catedralicio y que pretendía cobrar el Ayuntamiento,
dominado por los judeoconversos. No se llegó a un acuerdo y los conversos
fueron rechazados violentamente, lo que dio lugar a unos gravísimos