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, XVIII, 32, (2018). ISSN 1695-6214 © Gaspar M. Chí Góngora, 2018
P á g i n a
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población en tiempos de emergencia alimentaria. Florescano considera que la
diferencia esencial entre el pósito y las oficinas de trigo de las ciudades
mediterráneas es: el carácter rural de los primeros en tanto las segundas, se
establecieron en espacios urbanos para satisfacer las necesidades de la
población.
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Desde su origen esta última institución tuvo una marcada tendencia
cooperativista entre los labradores, en pro de solucionar los constantes
problemas de carestía de trigo y otros cereales. En tiempos de escasez esta
corporación se encargó de prestar granos, para el fomento de la siembra, sin
cobrar rédito a los agricultores; confiando en la promesa de reíntegro en la
próxima cosecha. En dos palabras fue un “banco prestamista de granos”.
Asimismo, fungió como institución de beneficencia, pues socorrió con granos
a los pobres, con carácter de donación o limosna en tiempos de carestía.
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Durante el reinado de Carlos III, el pósito español, sufrió algunas
modificaciones en su administración, con la creación y entrada en vigor de un
reglamento. Entre las reformas destacan: su función crediticia
7
. Desde
entonces:
5
Florescano, 1965.p.613.
6
Trueba, basado en los trabajos de Chávez Orozco, comenta que los pósitos en
España, se podían dividir en dos tipos: los públicos y los particulares, los primeros tenían la
forma de una caja ahorradora de granos, formada por diversos labradores, en tanto los
segundos fuero fundados, por sacerdotes como una institución encargada de realizar obras
pías. Trueba, 1989. Tomo I, p.61.
7
A medida que avanzaron los siglos se consolidó para el siglo XVIII como prioritario
el destino el crédito agrario y el objetivo de lucha contra la usura, pero, su decadencia en el
siglo XIX no permitieron convertirlos en bancos agrícolas y quedaron reducidos a una