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, XVIII, 31, (2018). ISSN 1695-6214 © José Marcos García Isaac, 2018
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por vida, 1.000 doblas de oro al año, procedentes de las rentas de la villa de
Madrid:
“Yo el rey. Por fazer bien y merced a vos don Diego Furtado de Mendoza, mi
almirante mayor de Castiella, en emienda del tercio que a vos pertenesce de
todas las ganançias, oro, plata, aljofar, prisioneros y otras cosas qualesquier
que ganaren en la mar qualesquier galeotes, naos, barchas y y otras fustas
qualesquier que yo mandare armar (…) es mi merced que que ayades de mi
agora (…) de cada año para en toda vuestra vida, mill doblas de oro
castellanas (…) que yo aya de aver en la villa de Madridt y en su tierra
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”…
También los portugueses se sirvieron del corso. En la primavera de 1398
fueron armados en Tavira dos leños corsarios, los cuales causaron gran
número de pérdidas a los mercantes castellanos que navegaban entre Cádiz y
Sanlúcar de Barrameda. Una de las victimas más significativas de esta flotilla
corsaria fue una “barcha que traya vinos del rey”. Ante esta situación, en Sevilla
se armaron un leño y una barqueta, cuyos patrones respectivos eran Gonzalo
Ferrández y Alfonso Ferrández de la Minera, con la intención de dar caza a las
naves portuguesas. Finalmente se encontraron en el mar las dos flotillas,
saldándose el encuentro con victoria para los castellanos. Uno de los leños se
hundió en el mar, y el otro fue capturado y remolcado hasta Sevilla, en donde
fue trasladado a las atarazanas, posiblemente para proceder a su reparación y
posterior uso por parte de los marinos castellanos
15
.
Ya en estos años, podemos constatar como las tripulaciones corsarias
del Mediterráneo y el Atlántico habían empezado a asaltar todo tipo de
14
RAH, SC, M-25, f. 149r.
15
AHNob, Osuna, C. 1976, D. 36, publicado en el apéndice documental del presente trabajo.
En este mismo documento, se menciona que Iñigo López de Mendoza, hermano menor del
almirante de Castilla, se encontraba al mando de una barqueta. Este personaje siempre se
mantuvo muy unido a los intereses de su hermano, aunque no destacó en las altas esferas
de la política castellana. Véase: SÁNCHEZ PRIETO, Ana Belén:
La Casa de Mendoza hasta
el tercer duque del Infantado (1350-1531)
, Palafox & Pezuela, Madrid, 2001, p. 39.