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Año XXIV, Número 43, Enero 2024
           Depósito Legal M-34.164-2001

                 ISSN 1695-6214
                                                              Historia Digital colabora con la Fundación ARTHIS





                           El  20  de  noviembre  de  1936  en  Madrid  fallecía  José  Buenaventura

                    Durruti,  el  incansable  luchador  y  líder  anarquista.  El  día  anterior  había
                    recibido  un  disparo  cerca  de  la  Ciudad  Universitaria  cuando  acudía  a

                    inspeccionar sus tropas en el frente.

                           Oficialmente, la fatídica bala había partido de algún edificio cercano en

                    manos  de  los  militares  sublevados.  Esta  explicación,  sin  embargo,  sería
                    puesta en duda desde el mismo inicio, dando paso a una multitud de rumores

                    y versiones alternativas. De manera que, a día de hoy, son tal la cantidad de

                    informaciones contradictorias en  torno a un aspecto u otro de la muerte de
                    Durruti que todavía constituye un caso abierto.

                           El  presente  artículo  no  pretende  resolver  el  misterio,  ni  plantear  una

                    versión más o menos fundamentada sobre lo que pudo ocurrir, pero sí arrojar

                    un poco más de luz sobre su muerte. En concreto pretende volver a analizar,
                    a la luz de la disciplina forense, la hipótesis del disparo por la espalda.


                           A este respecto, hay que comenzar señalando que durante finales de
                    los  sesenta  y  los  setenta  aparecieron  una  serie  de  obras  que,  por  primera

                    vez, recogían el testimonio de los médicos que atendieron a Durruti en sus
                    últimas horas. La importancia de la novedad residía en que, de acuerdo a su

                    profesión,  ofrecían  información  inédita  sobre  los  daños  causados  por  el
                    disparo en el cuerpo y en las ropas de Durruti, en concreto su chaqueta.


                           La primera en aparecer fue la autobiografía de Manuel Bastos Ansart.
                    En ella escribía: «Ésta [la herida] atravesaba horizontalmente la parte alta del

                                                                   1
                    abdomen y lesionaba importantes vísceras» . Esta escueta descripción sería
                    ampliada en carta a  Jesús Arnal, sacerdote que por azares del destino fue
                    secretario de Durruti, quien la publicaría en sus memorias de la Guerra Civil:



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                     BASTOS  ANSART,  Manuel:  De  las  Guerras  Coloniales  a  la  Guerra  Civil.  Memorias  de  un
                  cirujano, Ariel, Esplugues de Llobregat, 1969, p. 317.




                             Historia Digital, XXIV, 43, (2024). ISSN 1695-6214 © R. Martínez C., 2024                   P á g i n a  | 111
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