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Año XXI, Número 38, Julio 2021
           Depósito Legal M-34.164-2001

                 ISSN 1695-6214
                                                              Historia Digital colabora con la Fundación ARTHIS



                    más rancios de la  moral y costumbres católicas que  impregnaban a ciertos
                    sectores que aun veían como normal la unión entre Iglesia y Estado.


                           En  la  oferta  de  empleo  público  de  1988  se  publicaron  2.900  plazas

                    para el ingreso en la Academia de Guardias. De entre el total de aspirantes,

                    unos 10.480, se presentaron 2.817 mujeres, lo que suponía el 26,88% de los
                    aspirantes. Ellas no habían tenido mucho tiempo para preparar los exámenes

                    y pruebas físicas de ingreso, pues el Real Decreto que les abría las puertas al
                    ingreso se publicó el 22 de febrero y las pruebas teóricas tuvieron lugar en

                    mayo de ese mismo año. Las pruebas físicas, que habitualmente se llevan a

                    cabo tras la publicación de las calificaciones obtenidas por los aspirantes en
                    las pruebas de conocimientos,  se realizaron en el mes de  junio. Superaron

                    todas las pruebas, teóricas y físicas, 197 mujeres, cifra que suponía el 7% de
                    las que optaban a hacerse con una plaza.


                           Si  analizamos  con  detenimiento  las  diferentes  fases  del  proceso

                    selectivo, se observa que las pruebas culturales las superaron casi el 40% de

                    las aspirantes (1.103 mujeres) frente a casi un 25% de los hombres (1.897).
                    Fueron las pruebas físicas las que marcaron la diferencia e impidieron que en

                    la primera promoción mixta de la Guardia Civil no alcanzara un número más
                    equilibrado de mujeres y hombres.



                           En  este  contexto,  la  alta  jerarquía  del  Instituto  Armado  tenía  mucho
                    interés en comprobar si la integración se estaba produciendo con naturalidad

                    y  si  había  diferencias  entre  las  mujeres  y  hombres  que  se  estaban
                    incorporando a la Escala de Cabos y Guardias de la Guardia Civil. Por este

                    motivo,  se  realizó  un  estudio,  firmado  por  el  entonces  comandante  Antonio
                    Parrilla  Bañón  (1991)  –posteriormente  general  del  Instituto–,  analizaban

                    diferentes  aspectos  relacionados  con  la  incorporación  de  la  mujer  en  las

                    cuatro primeras promociones mixtas. Este estudio se compuso de una parte








                             Historia Digital, XXI, 38, (2021). ISSN 1695-6214 © Lorenzo Silva, 2021                   P á g i n a  | 117
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