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, XXI, 37, (2021). ISSN 1695-6214 © Juan Rhalizani, 2021
P á g i n a
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Año XXI, Número 37, Enero 2021
Depósito Legal M-34.164-2001
ISSN 1695-6214
a través del incremento de la presión fiscal, de la devaluación de la moneda, y
del recurso al crédito de los hombres de negocios.
Sin embargo, entrado el año 1640, la coyuntura fue catastrófica con el
inicio de las sublevaciones de Portugal y Cataluña. Además, los circuitos
comerciales se paralizaron, se sucedieron las quiebras y se consideró inútil
devaluar aún más el vellón. En ese clima de crispación, y ante las
exponenciales exigencias de los banqueros genoveses, Olivares comenzó a
poner los medios necesarios para no depender de una única fuente de
financiación.
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De hecho, fue él quien decidió dar entrada, a la postre breve, a
los controvertidos banqueros portugueses (judeoconversos en su mayoría, de
ahí la desconfianza que generaban en todos los estratos sociales), los cuales
controlaban el tráfico de esclavos, y el comercio de especias y azúcar.
Algunos de estos nuevos prestamistas fueron Juan de Silva de Lisboa,
Lorenzo Pereira, Manuel de Paz, Duarte Damián de Olivares y Manuel
Cortizos.
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No obstante, tras una nueva bancarrota (1652), los banqueros
portugueses comenzaron a adoptar perfiles de actividad bajos. De esta forma
la iniciativa crediticia volvió, muy debilitada de nuevo a los genoveses
(quienes no iban a tener ya magnates de la talla de Bartolomé Spínola, Gio
Luca Pallavicino u Octavio Centurión).
Por otro lado, los asentistas españoles continuaron siendo minoritarios,
pues no poseían la capacidad para hacer frente a los grandes asientos que
necesitaba de forma recurrente la monarquía hispánica. Por ello, en los años
de Felipe IV, influenciados por el Consejo de Hacienda, prestaron de forma
esporádica y en pequeñas cantidades.
23
SÁNZ, C.,
Los banqueros y la crisis de la Monarquía Hispánica de 1640
, Marcial
Pons, Madrid, 2013, pp. 122- 130.
24
SÁNZ, C.,
Los banqueros y la crisis… op. cit.,
pp. 228, 259.