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, XVII, 30, (2017). ISSN 1695-6214 © Mauro Luis Pelozatto Reilly, 2017
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Como vemos, se produce un crecimiento notable del vacuno doméstico
en las explotaciones, entre los decenios de 1720 y 1730, justo cuando se
confirmó la extinción del cimarrón y se intensificaron las recogidas en la Banda
Oriental, muchas de las cuales tuvieron como objetivo traer animales para
poblar estancias en esta banda. Durante la década siguiente, comenzó un
acentuado descenso, posiblemente generado por las oleadas de indígenas
sobre los establecimientos y el retroceso de la frontera (no es casual que tanto
en base a los padrones como las sucesiones de esos años encontremos
menos UP de cría que en la década anterior). Al mismo tiempo, vale la pena
recordar que durante los años 40 del siglo XVIII, a causa de las sequías que
hubo, sumadas a los ataques ya mencionados, se produjo un considerable
crecimiento de las recogidas de alzados, con el fin de reintegrar los animales a
las estancias. Asimismo, durante esos años, las actas capitulares nos
permitieron ver una acentuada decadencia del vacuno cimarrón disponible en
la otra banda, afectando las vaquerías y faenas que allí se realizaban hasta el
momento (ver Capítulo de vaquerías y recogidas de ganado).
La cría de mulas y los mercados del Norte minero
Otra especie de fundamental importancia era el ganado equino
(caballos pero sobre todo las yeguas de cría), por ser piezas centrales en la
fabricación de mulas. La obtención de dicho híbrido implicaba un proceso
costoso y arriesgado que suponía el cruce entre las yeguas madrinas y los
burros ‘‘hechores’’
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, lo cual se conseguía gracias a los caballos ‘‘retarjados’’,
aquellos que habían sido operados para entrar en celo con las yeguas, pero
para no poder preñarlas. A su vez, éstas eran acostumbradas a convivir con el
burro desde que este era pequeño (se le colocaba el cuero de un potrillo
muerto para que las hembras lo reconocieran con ese olor). En definitiva, una
tarea poco agradable y muy riesgosa, sobre todo una vez nacidas las crías,
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Burros dedicados a reproducirse con las yeguas madrinas para dar como resultado las crías
de mulares.