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, XXI, 37, (2021). ISSN 1695-6214 © Juan Rhalizani, 2021
P á g i n a
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Año XXI, Número 37, Enero 2021
Depósito Legal M-34.164-2001
ISSN 1695-6214
todavía–, en vez de acudir al ahorro privado, ocasionó una limitación de las
inversiones productivas, que, llevado al extremo, se puede encuadrar como
una de las causas de la decadencia económica que padeció España desde
finales del siglo XVI y que la sacudió con señalada virulencia en el XVII.
Como veremos a continuación, todos los prestamistas de la monarquía
hispánica (empezando por los genoveses, y terminando con los portugueses
y los asentistas españoles) sufrieron las tensiones a raíz de las suspensiones
de pagos y de los retrasos sistemáticos por la monarquía. Paradójicamente,
la actitud de estos no fue regresiva, sino al contrario, dado que continuaron
redactando
contratos de asiento
(negociación de dinero anticipado a la
Corona por parte de un hombre de negocios a cambio de unos intereses,
normalmente muy altos)
3
al considerar el prestigio y el gran negocio que
obtenían por dichas acciones.
A la postre, en esa coyuntura, el crédito (como en la actualidad) no
hizo otra cosa que seguir expandiendo la cantidad de dinero, el volumen de
deuda, y, en especial, propiciar que lo que podría ser fruto de la inversión
productiva pasara a engrosar la pura inversión financiera. Veamos pues, a
continuación, una síntesis económica y bancaria de los reinados de la
monarquía hispánica que se sucedieron en los siglos XVI y XVII.
Carlos I (1516-1556)
Con la llegada del hijo de Juana al trono de la Corona de Castilla y la
de Aragón acaecieron cambios políticos capitales. La guerra,
quasi
continua
frente a Francia, el naciente conflicto religioso iniciado por la reforma
protestante, y el
problema del turco
fueron los primordiales. Cómo no, los
recursos consumidos por parte de los Tercios, amén del pago de sus
soldadas y su abastecimiento, fueron cuestiones que trajeron de cabeza al
nuevo monarca. A todo esto, tendríamos que añadir el aumento del gasto
3
GONZALEZ, A., MATÉS, J.M., (coords.)
op cit.,
pp. 93-94.