Página 63 - Historia Digital

Versión de HTML Básico

Historia Digital colabora con la
Fundación ARTHIS
Historia Digital
, XX, 35, (2020). ISSN 1695-6214 © Juan Rhalizani, 2020
P á g i n a
| 165
clasicismo. En esta situación se preguntaban qué podían hacer para superar
a Beethoven y afianzar la trayectoria de su futura música. Esto supuso una
nueva escena en el solar artístico europeo, el cual exigió posicionarse en
ideas.
Los conservadores lo tenían claro: preconizaron formatos abstractos
de música absoluta cercanos al clasicismo y “alejados” de la introducción de
factores externos, es decir, no musicales. Los autodenominados
“progresistas” tampoco dudaron: se decantaron por una proto atonalidad
mostrada por Berlioz en su
Symphonie fantastique
(influida por factores
exógenos como las visiones opioides o las múltiples descripciones
realizadas).
El crítico Eduard Hanslick apoyó públicamente a los conservadores y
respondió contra las fuentes exógenas de la música de Liszt. Por el contrario,
el crítico Franz Brendel acuñó el término
Nueva Escuela Alemana
en 1859
que, a pesar de ser un término impreciso y problemático, aludía a las
tendencias musicales que tenían a Franz Liszt como principal representante.
Brendel, ferviente progresista en todos sus aspectos vitales, fue nombrado
director, en 1844, de la influyente revista
Neue Zeitschrift für Musik
, la cual
había sido fundada por Robert Schumann. Así, la guerra en prensa por parte
de ambas facciones se daba continuamente con la publicación de diversos
artículos y magazines independientes. También los propios compositores,
inmersos en esta diatriba, participaron activamente en la vida de sus medios
de comunicación escribiendo críticas musicales.
Con todo, hay que señalar que, en ocasiones, supuestos miembros de
un mismo bando mantuvieron teorías discordantes respecto a determinados
puntos. Es difícil observar una homogeneidad en las reflexiones de figuras tan