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, XVII, 29, (2017). ISSN 1695-6214 © Gaspar Martín Chí Góngora, 2017
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mencionar que en esta actividad participaban conjuntamente los religiosos,
utilizando la persuasión religiosa con una doble finalidad: la conversión
cristiana y por otro lado el aseguramiento de contribuciones y servicio de los
indios.
12
El abigeato fue una de las prácticas recurrentes en tiempos de
carestía. Los hacendados de la época se quejaban continuamente en 1771
del robo de sus ganados “los desordenes, muertes violentas y robos que la
esterilidad había ocasionado, especialmente en el ganado (…) abian sido
grandes; pero los castigos mandados a ejecutar iban imponiendo respeto
debido a la justicia”
13
Durante esta crisis alimenticia también fue recurrente que los indios se
refugiaran en la naciente hacienda maicero ganadera, donde tenían mejores
posibilidades de conseguir alimentos que en los pueblos, aunque a veces los
hacendados no tuviera suficiente maíz poseían carne para alimentar a sus
trabajadores.
14
De esta manera la hacienda maicero-ganadera se comenzó a
transformar en una unidad económico-social para el sostenimiento de la
sociedad maya. Por ello muchos indios defendieron las haciendas de los
asaltantes e inclusive de otros indios desesperados por robar ganados para
su subsistencia.
Conforme transcurrieron los años, los periodos de escasez de granos y
contingencia se tornaron persistentes; Yucatán siguió padeciendo los efectos
de la sequía, interviniendo el gobierno Colonial cada vez más para asegurar y
evitar la escasez de grano en la península, hasta los primeros años de la
12
Bracamonte, 2001, p.29.
13
“Oficio expedido por el gobernador don Antonio de Oliver, dando cuenta del estado de la
provincia al momento de su toma de posesión, hallando casi desolada la provincia, 28 de
septiembre de 1771” AGI, Audiencia de México, legajo 3057.
14
Con el surgimiento de la hacienda maicero-ganadera, en el siglo XVII, muchos campesinos
abandonaban sus propias comunidades para vivir en las haciendas, huyendo del hambre, de
obligaciones tributarias en sus pueblos por parte de los caciques y curas. P. 34-35, para un
mejor estudio, Véase, Patch, 1979.