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Historia Digital
, XVII, 29, (2017). ISSN 1695-6214 © Gaspar Martín Chí Góngora, 2017
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atractiva para los habitantes del campo, al considerarla como espacio de
supervivencia y autosuficiencia. Esto originó, que a partir de la hambruna de
1769-1770, se experimente un proceso de migración a la ciudad, atrayendo
grandes oleadas de indios ante las carestías de 1795, 1803-1804, 1807,
1810, 1814, 1817 y 1833-1834. Este fenómeno migratorio al parecer causó en
el espacio urbano un desequilibrio social, pues trajo consigo un incrementó en
la delincuencia, mendicidad y pobreza.
Durante la escasez de 1770, los habitantes de Mérida conmovidos por
las penurias de los pobres indios hambrientos postrados a las puertas de las
iglesias, les brindaron una moneda o un pedazo de pan. Fueron tantos los
indios que vagaban pidiendo caridad en aquellos años que no fueron
suficientes los socorros otorgados por las “gentes piadosas; provocando
muchos murieran de inanición diariamente en las calles, plazuelas, entradas
de las iglesias”; fue un panorama desolador donde la muerte era la mitigación
del sufrimiento.
18
Fue hasta los inicios del siglo XIX, durante la gestión administrativa de
Pérez Valdelomar (1800-1810) cuando se dictaron, medidas estrictas para
controlar la “vagancia”.
19
De esta manera a partir de entonces, ante los ojos
de las autoridades, las personas sin oficio, y una forma digna de vivir,
comenzaron a ser percibidas como “vagas, ociosas e improductivas”, mismas
familias se vieron orilladas en vender sus tierras, o ir en busca de socorro a otros pueblos afín
de que pudieran alimentarse. Bracamonte, 1993, p.31. Patch, 1979, p.27.
Durante los periodos en que se producían las perdidas de cosechas, los mayas acostumbraban
retirarse al monte en búsqueda de alimentos silvestres, entre ellos el corazón del bonete
(Kumché), pich, zapote, las raíces de “cup”, jícama y camote. Farriss, 1992, p.110.
18
AGI, Audiencia de México, legajo 3057.
19
“Bando del gobernador Pérez Valdelomar, señalando plazo para que los habitantes de la
provincia acrediten tener un oficio u ocupación Honesta”. 28 de noviembre de 1800, AGEY,
Colonial, Bandos y ordenanzas, vol. 1, exp.2, f.2