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, XVII, 30, (2017). ISSN 1695-6214 © Benedicto Cuervo Alvarez, 2017
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concentración, y convirtió a Dachau en un campo modélico para todos los
campos, y en una escuela para los guardianes de las SS.
Los primeros prisioneros del campo fueron oponentes políticos al
régimen (comunistas, socialistas, sindicalistas y, ocasionalmente, miembros de
los partidos conservadores y liberales); los primeros presos judíos también
fueron enviados a Dachau por su oposición política. En los años siguientes,
nuevos grupos fueron deportados a Dachau: judíos, homosexuales, gitanos,
Testigos de Jehová y sacerdotes católicos (unos 3.000). A raíz del prógrom de
noviembre de 1938, más de 10.000 judíos fueron enviados al campo de
Dachau.
Desde 1938, la agresión nazi hacia los países europeos se reflejó
también en la sociedad de los prisioneros del campo: después del Anschluss
de Austria, los prisioneros austriacos fueron deportados a Dachau, y poco
después fueron los procedentes de los Sudetes alemanes; en marzo de 1939
llegaron los presos checos, y tras el comienzo de la guerra los presos de
Polonia, Noruega, Bélgica, Holanda, Francia, etc.
Poco a poco, los prisioneros alemanes se convirtieron en una minoría. El
grupo nacional más importante fue el de los presos polacos, seguido por los de
la Unión Soviética. En total, más de 200.000 prisioneros fueron deportados a
Dachau, procedentes de más de 30 nacionalidades diferentes.
Junto al trabajo de mantenimiento del campo, en los años de pre-guerra
los presos eran obligados a trabajar en diversas compañías pertenecientes a
las SS (construcción de carreteras, canteras, etc.). Después del comienzo de la
guerra, los trabajadores forzosos se convirtieron en un elemento cada vez más
importante de la industria de armamentos alemana. Desde 1942, se creó una