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Historia Digital
, XVII, 29, (2017). ISSN 1695-6214 © Benedicto Cuervo Álvarez, 2017
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rA Hm.w-nTr,
“supervisor de sirvientes del Dios”, título que duró en el tiempo
tanto como el nomarcado como institución. Tal era su poder dentro del clero
que incluso algunos líderes provinciales se deifican, como Isi de Edfú o
Pepinajt de Elefantina, lo que revela con claridad, el poder y prestigio que
ostentaron dentro de la clase sacerdotal y de su propia comunidad
18
.
Por otro lado, es difícil de precisar cuáles, en definitiva, eran los
beneficios
del nomarca al ser tal “supervisor de sirvientes del Dios”, los cuales
debían variar de templo a templo, según su importancia. Seguramente no era
lo mismo un templo ubicado en la zona rural desértica que uno situado en una
ciudad de grandes dimensiones.
Los nomarcas también se ocupaban de la gestión de bienes que
pertenecen al dominio religioso, que implican las ofrendas de alimentos y los
objetos materiales destinados al culto. Este campo, que es expresamente
mencionado en las autobiografías de la Sexta Dinastía está ausente de las de
los primeros
Hry tp aA’s,
cuyas funciones se centran en las cuestiones
administrativas y burocráticas del territorio adjudicado a su persona.
Entre el cúmulo variable de títulos ministeriales, el nomarca es
designado como
Hry sS tA
o “maestro de los secretos” o “secretario” del
templo local de culto divino, aparente mente en forma honoraria. Pero
muchos de entre ellos denotan un papel ritualístico en las acciones cotidianas
consagradas a la divinidad en el templo. Algunos títulos son particulares a un
nomo determinado o al culto divino del que se trate y corresponden a
peculiaridades de la religión local. El cargo de
iwn Knmwt,
“Pilar-de-su-
madre”, usado por Isi de Edfú, a la vez revela su origen menfita:
originariamente asociado a la tarea de vestuario del faraón, la función así
designada, experimentada en las provincias, posiblemente, tenga que ver con
la investidura de la divinidad local. Anjmin de Ajmim es
Hm-nTr,
“profeta”, lit.
“sirviente del Dios”, y tenía a su cargo dos tareas muy específicas e
18
Jesús Quesada y J. Urruela: Egipto faraónico: Política, economía y sociedad. Universidad de
Salamanca. 1997.