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Historia Digital
, XX, 35, (2020). ISSN 1695-6214 © Manuel Lozano, 2020
P á g i n a
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portaban la
lórica
que era una coraza y el
“paludamentum”
que era la capa
por encima de la coraza.
Anteriormente hice mención a la celebración del Triunfo, este aspecto
será extremadamente importante en época Republicana. Era una ceremonia de
magnitudes titánicas y con ello se intentaba agasajar al comandante en jefe de
un ejército romano que resultara victorioso en el campo de batalla, lo normal es
que dicho comandante fuera un Cónsul o Pretor.
El triunfo lo concedía el Senado
19
, (existiendo una forma menor de
triunfo que menciona Tito Livio que era la ovación), si se cumplían unos
requisitos, hasta el S. II uno de los requisitos es que los soldados aclamaran a
su comandante como
“imperator”
.
Los requisitos principales serán, obtener una victoria suficientemente
significativa contra una potencia extranjera, derrotar como mínimo a 5.000
soldados enemigos, además tenía que ser una guerra justa,
“Bellum
Iustum”
20
y llevada por un magistrado electo como un Cónsul o un Pretor.
El desarrollo de la celebración del triunfo consistía en un desfile militar
que recorría un itinerario, comenzando en el Campo de Marte, posteriormente
entraba en la ciudad pasando por la
“Porta Triumphalis”,
dirigiéndose al
monte Capitolino a través de la Vía Sacra.
El Cónsul o Pretor realizaba el recorrido en una cuadriga acompañado
por un esclavo, que sostenía los laureles de la victoria sobre su cabeza y le
recordaba constantemente la fórmula:
“Respice post te, hominem te esse
memento”
(“mira hacia atrás y recuerda que sólo eres un hombre”), finalmente
19
Tito Livio, Ab Urbe Condita. III, 10
20
Tito Livio, Ab Urbe Condita. I, 22