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Historia Digital
, XX, 35, (2020). ISSN 1695-6214 © Manuel Lozano, 2020
P á g i n a
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se detenía en el templo de
“Júpiter Optimus Maximus”
, entraba en dicho
templo, junto a los lictores, para ofrecer al dios sus laureles de victoria. A
continuación se celebraba una gran fiesta costeada por el protagonista que
solía ser bastante generoso, en la que participaba todo el pueblo.
Como anécdota las frases que según Suetonio, le dedicaron algunos
soldados de Julio César cuando este celebro su triunfo sobre la Galia.
“Ciudadanos, esconded a vuestras esposas; aquí traemos al calvo adúltero”
21
.
Hasta tal punto se permitían estos excesos el día de la celebración.
Al igual que los pretores, los cónsules podían prorrogar su mandato
pasándose a ser denominados procónsules, en este caso se tendrían que ceñir
a la provincia en cuestión donde ostentarían todo el poder, pero
exclusivamente en dicha provincia, en palabras de Cicerón:
-
“los procónsules no podían, sin el mandato del pueblo romano o la
autorización del senado salir de su provincia alistar ejércitos o hacer la guerra
por su cuenta”
22
Es decir quedaban sujetos a los límites de la provincia por la que el
senado prorrogo su mandato.
5-
Los Pretores
La designación de "Pretor" varió a lo largo de las épocas con respecto al
tipo de magistratura a la que hacía referencia. Algo ciertamente lógico si
tenemos en cuenta que tras el correr de los años la estructura política-
gubernamental Romana se transformó considerablemente, tomando muchas
formas y matices diferentes. En un principio hacía referencia a ciertos
21
Suetonio, Vida de los Césares, I, 51
22
Cicerón, In Pis, 50.