Página 21 - Historia Digital

Versión de HTML Básico

Historia Digital colabora con la
Fundación ARTHIS
Historia Digital
, XVII, 29, (2017). ISSN 1695-6214 © Benedicto Cuervo Álvarez, 2017
173
innumerables deidades eran adoradas. Cada centro tenía un conjunto de
templos, "Las Mansiones del Dios", en donde todo un cuerpo de sacerdotes,
sacerdotisas y siervos se empleaban tanto para mantener el templo como
para la organización del culto.
A su vez, cada templo era un centro de acumulación de conocimientos,
haciendo que durante toda la historia de Egipto, el saber se compilaba en
estos centros y se resguardaba para las futuras generaciones; algo así como
nuestras bibliotecas actuales. La posición sacerdotal ejercía un gran poder y
autonomía, ya que generalmente los templos tenían una cantidad de tierras
adjudicadas que le proveían sustento, a través del cultivo y del ganado que
arrendaban a los campesinos. Muchos faraones antes de iniciar el reinado
habían ostentado cargos de sacerdotes en el culto, sea de Ptah o Amón.
Con el paso del tiempo los sacerdotes se constituyeron en una
burocracia tremenda, que contaba con millares de hombres. Eran cientos los
templos consagrados a los diferentes dioses, y cada uno de ellos gozaba de
autonomía en cierta medida, con su propia jerarquía y su división del trabajo.
En todos los templos, sin embargo, eran muy parecidos los oficios, con una
especialización de servicios muy avanzada
27
.
Existían además prohibiciones relativas a la indumentaria. Los
sacerdotes no podían vestir prendas de lana por ser esta fibra de origen
animal. Usaban exclusivamente ropas finas de lino que se guardaban en un
lugar especial de los templos custodiadas por otros sacerdotes y llevaban
sandalias de fibras de papiro o de palmera. Además, los sacerdotes egipcios
debían de observar ciertas prohibiciones alimentarias como era el no comer
carne de cerdo y pescado por considerarlas como alimento de los pobres.
Otra condición de la pureza del sacerdocio era la abstinencia sexual,
que sólo estaban obligados a cumplirla mientras se hallasen en servicio.
Todos los templos tenían un sistema de rotación por turnos, de manera que
27
Serge Sauneron: Les prêtes de l´ancienne Egypte. París. 1998.