Página 26 - Historia Digital

Versión de HTML Básico

Historia Digital colabora con la
Fundación ARTHIS
Historia Digital
, XX, 35, (2020). ISSN 1695-6214 © Manuel Lozano, 2020
P á g i n a
| 194
al senado para informar y que este declarase la guerra, con las ceremonias
procedentes, la plegaria siguiendo a Tito Livio sería la siguiente:
-
“¡Escucha, Júpiter, y tú Jano Quirino, y todos vosotros dioses
celestiales, y vosotros, dioses de la tierra y del mundo inferior, Oídme! Os
pongo por testigos de que este pueblo" (mencionan su nombre) "es injusto y no
cumple con sus obligaciones sagradas. Pero sobre estas cuestiones, debemos
consultar a los ancianos en nuestra propia tierra sobre en qué manera
podemos obtener nuestros derechos”
31
Para la firma de las paces también era necesario un ceremonial
especial. Debía ser corroborado por al menos dos feciales: el
“pater
patratus”
y el
“verbenarius”
.
Desde el fin de la República y más todavía durante el Imperio, el antiguo
colegio fue perdiendo importancia. Las guerras y las fronteras estaban muy
lejos y los rituales eran complicados de hacer, por lo que se compró un terreno
en el templo de la diosa de la guerra Belona donde se podía tirar la jabalina y
se alzó una columna para señalar el sitio desde donde hacerlo.
El templo de Jano sólo se cerró cuatro veces a lo largo de toda su
historia: en tiempos del rey Numa, en tiempos del consulado de Tito Manlio, en
los del emperador Augusto y en los de Vespasiano.
No obstante, como ocurrió con gran cantidad de magistraturas
Republicanas, el prestigio de la pretoria, así como sus tareas, disminuyen en la
época Imperial, su poder merma hasta tal punto que en época tardía del
Imperio solo había un Pretor y su función era simplemente la de encargarse de
ofrecer los juegos, literalmente vemos como una de las más importantes
31
Tito Livio, Ab Urbe Condita. I, 32