Página 30 - editorial

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, XVII, 30, (2017). ISSN 1695-6214 © Benedicto Cuervo Alvarez, 2017
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sobre la cuestión judía en todos los territorios ocupados. En una de sus
alocuciones, Heydrich remitió a un encargo de Göring de julio de 1941 por el
que le encomendaba a él (a las SS y, por tanto, haciendo de Himmler el
responsable superior) «tomar las medidas necesarias para la solución final de
la cuestión judía en Europa», solución que habría de ponerse en práctica tras la
deportación al este de los judíos. Durante las reuniones, fueron continuas las
referencias al exterminio por medio del trabajo y, según algún testimonio
posterior, se hizo referencia también al asesinato con camionetas de gas.
La primera consecuencia de lo hablado en Wannsee fue la
reestructuración de todos los campos de concentración existentes: desde
febrero de 1942, se convirtieron, de forma sistemática, en una fuente primordial
de mano de obra para las industrias de guerra alemanas. Sin embargo,
gestionados por las SS, el aumento de la aportación de los prisioneros se hizo
por la vía de la violencia y el terror: con el objetivo siempre en mente de la
reorganización racial del continente, el exterminio por el trabajo implicó que
solo la productividad del trabajador podría salvar a este, eventualmente, de la
muerte. En este sentido, aquellos que no eran aptos para el trabajo, fueron
asesinados por millones
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.
En esta tercera etapa prácticamente todos los campos de concentración
nazi obligaban a trabajar al máximo a los presos incluso hasta llevarles a la
muerte. Los presos o presas muy débiles eran ahorcados, fusilados o, en la
mayoría de las veces, llevados a las cámaras de gas. Este deseo genocida de
los nazis se aprecia, claramente, en el pequeño campo alemán de Ohrdruf que,
en tan solo sus cinco meses de existencia, asesinaron a todos los presos.
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