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, XX, 36, (2020). ISSN 1695-6214 © Cristóbal Corral, 2020
P á g i n a
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Año XX, Número 36, Julio 2020
Depósito Legal M-34.164-2001
ISSN 1695-6214
una firme conferencia privada con el canciller durante el verano de 1989-90
acerca de su confusión sobre si Alemania estaba comprometida con sus
existentes fronteras orientales con Polonia no habría sido inoportuna, otorgó
el fuerte apoyo público para que la unificación continuase.
La política británica, en cualquier caso, cayó en el error de parecer
antiunificación y así antialemania; cuando Nicholas Ridley, la persona de
confianza de Margaret Thatcher y su ministro de Comercio e Industria, hizo
ver en una entrevista que los siguientes pasos en la integración de la CEE
eran una extorsión alemana diseñada para dominar toda Europa, con Francia
actuando como perritos falderos de Alemania, sus comentarios eran
instructivos básicamente porque reforzaban la impresión de que creía lo que
estaba diciendo. El presidente francés Mitterrand estaba dispuesto a la
unificación, representando primero el instintivo temor francés hacia Alemania
pareciendo oponerse a la unificación mientras buscaba la ayuda de Moscú.
Las zancadillas francobritánicas hicieron parecer a Washington y Bonn que el
único amigo incuestionable que tenía la RFA eran los Estados Unidos.
Es comprensible la reserva con la que se comporta actualmente
Francia. París se pregunta dónde se pueden encontrar, prescindiendo del
canciller federal alemán, esos grandes europeos convencidos que, tras el
cambio de milenio, ofrezcan una garantía de que Alemania continuará en su
trayectoria, seguirá perteneciendo a Occidente. La dinámica económica
alemana tiene que provocar un miedo generalizado en el extranjero y,
probablemente, conducirá pronto al auge espectacular de los cinco nuevos
Estados de la parte oriental del país.
Los británicos han reaccionado, a pesar de su reserva con respecto a
la reunificación alemana, de manera muy diferente a la de los franceses.
Mientras que el diálogo franco-alemán estuvo permanentemente
caracterizado por una notable falta de sinceridad y lleno de dobles