Página 42 - editorial

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, XVII, 30, (2017). ISSN 1695-6214 © Benedicto Cuervo Alvarez, 2017
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queso podrido y viscoso”, y “una especie de agua caliente en la que flotaban
algunas cáscaras sucias de patata” que bebían directamente de la olla, una por
cada 12 personas. “Nos turnábamos para beber de la misma forma que lo
harían los animales mientras la arena y la tierra rechinaban en nuestros
dientes”, asegura. Con esta alimentación “había llegado a ese estado
esquelético en el que parece imposible que una persona pueda aún tener
aliento. Tenía grandes descarnaduras, una en la boca y otra en un pie. Esa
última etapa sobresale de una manera especial en mi memoria sobre el resto.
Ya sólo quería morir”.
Peor suerte que ella corrieron los varios cientos de mujeres, mayormente
judías, que fueron utilizadas como conejillos de indias durante los experimentos
de esterilización del ginecólogo alemán Carl Clauberg, entre abril de 1943 y
mayo de 1944, realizados en el bloque 10 de Auschwitz I. Algunas murieron
tras recibir tratamiento, otras fueron directamente asesinadas para practicarles
autopsias. Las pocas que sobrevivieron sufrieron daños irreversibles
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.
En el campo de concentración croata de Jasenovac el ensañamiento con
los prisioneros fue brutal hasta el punto de provocar éxtasis en sus verdugos de
procedencia serbia fascista. Según comentó Mile Friganovic, participante en las
matanzas de Jasenovac:
“El franciscano, Pero Brzica, Ante Zrinusic, Sipka y yo apostamos para
ver quién mataría más prisioneros en una noche. La matanza comenzó y
después de una hora yo maté a muchos más que ellos. Me sentía en el
séptimo cielo. Nunca había sentido tal éxtasis en mi vida, después de un par de
horas había logrado matar a 1.100 personas mientras los otros pudieron matar
entre 300 y 400 cada uno. Y después, cuando estaba experimentando mi más
grandioso éxtasis, noté a un viejo campesino parado mirándome con
tranquilidad mientras mataba a mis víctimas y a ellos mientras morían con el
más grande de los dolores. Esa mirada me impactó en medio de mi más
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auschwitz/#sthash.LPD6Nrhn.dpuf