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Historia Digital
, XVII, 29, (2017). ISSN 1695-6214 © Benedicto Cuervo Álvarez, 2017
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faraón dispuso de autoridad absoluta en todas las esferas de la
administración, aunque sus responsabilidades cotidianas quedaran
necesariamente delegadas en su visir y en un número cada vez mayor de
funcionarios.
La palabra faraón deriva del vocablo egipcio Per-aa, que, para los
egipcios de aquella época, significaba Su Majestad, El, o su Señor.
Posteriormente, se le conocerá con el nombre bíblico de “faraón” con lo que
comúnmente se designa a aquellos monarcas, derivada del término “gran
casa” con que se denominaba a su palacio, y su empleo incluyó, más tarde (a
partir de la dinastía XI), al mismo monarca
6
.
Los faraones fueron considerados seres divinos ya durante las
primeras dinastías y eran identificados con el dios Horus. A partir de la
dinastía V también eran “hijos del dios Ra”. Tras su muerte el faraón se
fusionaba con la deidad Osiris y adquiría la inmortalidad, siendo entonces
venerados como un dios más en los templos. Además, el faraón mantenía
simbólicamente la unidad del país, ejerciendo su poder sobre el Alto y Bajo
Egipto. Esta dualidad unitaria tenía como regia representación una corona
que combinaba un doble diseño
7
.
Los egipcios creían que su faraón era un dios viviente. Sólo él podía
unificar el país y mantener el orden cósmico o Maat. También creían que
cuando moría, alcanzaba la vida eterna, no solamente para él, sino también
para su pueblo. El poder del faraón era absoluto. Mandaba al ejército, fijaba
los impuestos, juzgaba a los criminales y controlaba los templos. Se asociaba
al faraón con los dioses sol y cielo, especialmente con Horus, el dios cielo con
cabeza de halcón. El nombre del faraón se escribía en el interior de un
cartucho: un disco ovalado, símbolo del poder del rey sobre "todo lo que
envuelve el Sol".
6
F. Presedo Velo: Los grandes imperios y civilizaciones. Madrid. 1985.
7
Antoni Jutglar Bernaus: Historia Universal. Tomo I. Bilbao. 1985.