Página 15 - editorial

Versión de HTML Básico

Historia Digital colabora con la
Fundación ARTHIS
Historia Digital
, XVII, 30, (2017). ISSN 1695-6214 © Ángel Santos Vaquero, 2017
245
muerte fueron objeto de rapiña y de veneración popular. Según Teófanes
Egido, aunque tras su beatificación (1675) “no revivió la entusiasta y primitiva
devoción popular”, “Sería admirado por los espirituales, valorado después por
los ilustrados, recuperado por los intelectuales y admiradores de su
pensamiento, de su lírica y de su prosa” [ABC Cultural, nº 6, 13-12-1991].
CUARTO CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE MURILLO, PINTOR
SEVILLANO
En el último tercio del siglo XVII brillan en Sevilla dos pintores:
Bartolomé Esteban Murillo y Juan Valdés Leal. (Velázquez y Alonso Cano
habían marchado a Madrid, Zurbarán se hallaba ausente y Herrera el Viejo
había fallecido), que engrandecen la escuela sevillana. Son dos artistas con
suficiente personalidad y grandes coloristas.
Murillo (1617-1682) destaca muy joven como pintor, tanto que se
le encarga a sus veintiocho años las pinturas del claustro del convento de San
Francisco (1645). Estas obras, pertenecientes a su primer ciclo pictórico,
todavía muestran un débito al naturalismo tenebrista (ecos de Ribera y
Zurbarán). Su vida transcurre tranquila en Sevilla, después de quedarse
huérfano a los catorce años, junto a sus trece hermanos. Vive
desahogadamente del arte pictórico gracias a los muchos trabajos (pedidos)
que se le solicitan, a lo que habría que sumar lo que le correspondió de la
herencia de su padre. Además de su trabajo profesional se aplica en la
enseñanza del dibujo y la pintura con la creación de una academia.
Su pintura es fundamentalmente religiosa, pero sus personajes no
expresan dolor ni arrebatos extremos, sino dulzura, delicadeza, gracia
femenina, infantil, sentimentalismo. Rehúye lo violento, tal como escenas de
martirio, de sufrimiento, de penitencia dolorosa, por el contrario se complace en
lo amable, lo simpático, lo afectivo. Aunque pertenece a la época barroca,
Murillo produce escenas reposadas, apacibles, tomadas de la vida cotidiana,