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, XVII, 30, (2017). ISSN 1695-6214 © Ángel Santos Vaquero, 2017
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tipo de Literatura que produjo, limitándose, por el mismo motivo, a escribir
poesía casi reaccionaria y cantar más al pasado y a la tradición que a la
revolución y el progreso al que su carácter le empujaba.
El entierro de Larra (15-2-1837) fue una manifestación velada de
humanismo anticlerical. Acudió una numerosa concurrencia cuyo principal
motivo de manifestación era un acto político, manifestar una protesta. Hubo
numerosas intervenciones pronunciado elogios al finado, entre ellos la del
hasta entonces desconocido Zorrilla, quien leyó unos versos emocionados, con
los que se dio a conocer e inició su futura fama. Era una época en la que la
Iglesia, acorralada por el gobierno, carecía de fuerzas para oponerse al entierro
en tierra sagrada de un suicida. (Subió al poder Álvarez Mendizábal, jefe del
partido progresista, en 1835. Cayó en 1836 y subió al poder Istúriz, moderado.
Se produce el motín de La Granja en agosto de 1836, que derribó a Istúriz y dio
el poder al progresista Calatrava. Larra se suicida tras recibir la visita de
Dolores Armijo, mujer casada, quien pretendía recobrar unas cartas amorosas
que había escrito al periodista).
A la muerte de Larra fue nombrado José García de Villalta (escritor
íntimamente unido a Espronceda) director de “El Español” y este envió una
carta a Zorrilla contratándole para que escribiera sus poemas en el periódico,
con un buen sueldo y pagas extras por los poemas dominicales, así como
colaborar junto a Espronceda, que era el ídolo de sus ilusiones literarias, al que
presentó después, lo que produjo en Zorrilla un estado de jubilosa excitación.
Nicomedes Pastor Díaz, literato y político, tres veces ministro de la
Corona, dos ministro plenipotenciario en el extranjero (Turín y Lisboa), rector
de la Universidad Central, miembro de la Academia de la Lengua, entre otros
numerosos cargos, protegió a Zorrilla. Era hombre que colaboró en numerosas
publicaciones y junto a Francisco Cárdena fundó “El Conservador”, para
oponerse a Espartero.