Página 18 - Historia Digital

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Historia Digital
, XVIII, 32, (2018). ISSN 1695-6214 © Ángel Santos Vaquero, 2018
P á g i n a
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Los tiempos requerían reformas sociales, fiscales, económicas,
productivas, políticas…, es decir de todo tipo. Luis XVI intentó algunas muy
tímidamente, a través de sus ministros: Turgot, Necker, Calonne; mas aún así
se encontró con la negativa de la nobleza de toga y el Parlamento de París,
que estaba constituido por estamentos (nobleza clero y pueblo llano), con lo
que los privilegiados tenían, como se suele decir, “la sartén por el mango”.
Reunidos los Estados Generales el 5 de mayo de 1789, el “Tercer
Estado” pide el voto personal y no por estamento. Al serle negada esta
petición, se autoproclamó Asamblea Nacional y sus componentes se
reunieron en la sala del Juego de Pelota el 20 de junio, jurando no disolverse
hasta lograr una constitución liberal para Francia.
Luis XVI, que se había visto obligado a trasladarse de Versalles al
palacio de las Tullerías, en París, se mantuvo mostrando una doble cara. Por
un lado aparentaba estar de acuerdo con la Asamblea Nacional, que se
declaró también Asamblea Constituyente, y por otro conspiraba para acabar
con los revolucionarios. El complot urdido por el rey, que trajo tropas de
Alsacia para aniquilar a los asamblearios y tomar París y Versalles, provocó
la cólera popular y el pueblo parisino, el 14 de julio, tomó por la fuerza la
fortaleza de La Bastilla, símbolo del despotismo real. La Revolución popular
había comenzado.
Detenido en Varennes-en-Argonne, cuando pretendía huir, Luis XVI es
conducido de vuelta a París. Tras verse obligado a acatar y firmar la
Constitución de 1791, fue repuesto en el trono; pero su oposición a ciertas
leyes, amotinó al pueblo que el 20 de junio de 1792 atacó Las Tullerías –
preludio de la violencia que se iba a producir el 10 de agosto–. Constituida la
Asamblea en Convención, decide arrestar a la familia real y el día 13 el rey es