Página 20 - editorial

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, XVII, 30, (2017). ISSN 1695-6214 © Ángel Santos Vaquero, 2017
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convencional con medidas y leyes propias. Es decir, había que aceptar las
reglas que se habían convenido desde sus inicios. Sus poemas destilan
fantasía, cantan lo tradicional y popular, reflejan la sociedad antigua e idealizan
el pasado. Se le recordará siempre por sus “Leyendas” (A buen juez, mejor
testigo; Margarita la tornera; El montero de Espinosa; Justicias del rey don
Pedro; La leyenda del Cid; El capitán Montoya…) y por su producción
dramática (Don Juan Tenorio; El zapatero y el rey; El puñal del godo; Traidor,
inconfeso y mártir…).
18 DE ENERO DE 1867. 150 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL
POETA NICARAGÜENSE RUBÉN DARÍO.
El año pasado realizamos una reseña por el centenario de la
muerte de este exquisito, refinado y elegante escritor nicaragüense. En este
conmemoramos el ciento cincuenta aniversario de su nacimiento, que ocurrió el
18 de enero de 1867. No mucho más podemos decir de lo que ya escribimos
en su día, aunque procuraremos superarnos. Su verdadero nombre era el de
Félix Rubén García Sarmiento. Rubén Darío era el seudónimo que empleaba
para firmar sus obras, en honor a un abuelo al que llamaban “señor Darío”. El
léxico empleado en su poesía y prosa, musical, colorista, exótico, luminoso,
fantástico, le han hecho acreedor a ser considerado el máximo representante
del Modernismo hispanoamericano por el que el autor se enfrentaba
literariamente con el Romanticismo y el Realismo.
Poseía una enorme facilidad para el ritmo y la rima y una enorme
brillantez formal, estilística y musical. Pero en él hay que diferenciar dos
etapas. Una primera plenamente modernista, que se manifiesta con sus obras
“Azul” y “Prosas Profanas” y otra franqueado el siglo XX, donde comienza con
una alteración de las formas: se aminora su esteticismo, la superficialidad; deja
de tener como único objetivo la belleza, ya no tiene como único ideal el arte por
el arte, sino que inicia (quizás debido a sus vicisitudes familiares y personales)