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Historia Digital
, XVIII, 32, (2018). ISSN 1695-6214 © Ángel Santos Vaquero, 2018
P á g i n a
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Año 1818: Hace 200 años, se firmó el Acta de Independencia de
Chile. Se funda el Museo del Prado. Nace Karl Marx. Nace Emily Brontë.
A lo largo del siglo XVIII la élite de los criollos americanos fue
adquiriendo las ideas que ya comenzaban a imperar en Europa: principio de
soberanía popular, constitucionalismo, derecho a un gobierno representativo,
a lo que se puede añadir el deseo de libertad y autonomía política y
económica frente al encorsetamiento concebido y desarrollado por la
metrópoli. Este ambiente, que se extendió de manera más intensa e
impetuosa a comienzos del XIX por efecto de la situación política que se
estaba produciendo en España (invasión francesa, abdicación de Carlos IV y
su hijo Fernando, asentamiento del rey José en el trono español por
imposición de su hermano Napoleón, formación de las Juntas provinciales y
nacional de defensa, convocación de representantes a Cortes en Cádiz,
Constitución liberal de 1812) se produjo por igual en toda la América hispana,
por lo que Chile experimentó los mismos avatares históricos que el resto de
las colonias españolas.
Así, en 1810 los criollos firmaron una Junta de Gobierno, pero sin la
idea de independizarse (aunque esta iba tomando cuerpo paulatinamente), en
nombre del rey de España y con la intención de mantener la obediencia y
lealtad a las autoridades españolas. A este movimiento se fue imponiendo el
de una autonomía sin desconexión de la metrópoli, con gobierno propio a
imitación de las Juntas españolas y bajo una monarquía constitucional, con
unas Cortes representativas. Por último se fue expandiendo una concepción
más radical, jacobina, de total desconexión con España, antimonárquica y
republicana.