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, XVII, 30, (2017). ISSN 1695-6214 © Ángel Santos Vaquero, 2017
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representando al Partido republicano y como fustigador de la monarquía. Para
esto último no sólo empleó su oratoria en el Parlamento, sino que fundó el
periódico “El Pueblo”, desde el que trataba de educar a los lectores populares a
base de folletines e historias socio-políticas adaptadas a su cultura, a la vez
que movilizaba a las clases trabajadoras para que acudieran a manifestaciones
de protesta o de adhesión. Es decir, aunó la cultura popular con la cultura
republicana anticlerical.
Entre 1892 y 1898 se ve perseguido por la justicia tres veces. Dos de
ellas (la primera por una revuelta anticlerical y la tercera por unas agitaciones
contra la monarquía) le cuestan la prisión. Con la de 1896 (por manifestaciones
contra la guerra de Cuba) se vio obligado a huir a Italia, donde escribió obras
de gran belleza literaria. Fue elegido diputado entre 1898 y 1905 y mientras su
estancia en Madrid, tiene una intensa vida social, relacionándose con
personajes significativos del mundo cultural y artístico (Mariano Benlliure, y su
hermano Juan Antonio, Santiago Rusiñol, Emilia Pardo Bazán, Joaquín
Sorolla…). Nuevamente fue elegido diputado en 1907, pero renunció al escaño
al año siguiente y no volvió a la vida política activa hasta su combate contra la
dictadura de Primo de Rivera.
En 1909 viaja a Argentina, donde da una serie de conferencias sobre
diferentes temas y personajes, por los que es muy bien remunerado y después
pasó a Chile, efectuando la misma praxis. En 1914 estalla la Primera Guerra
Mundial y Blasco Ibáñez aprovecha el conflicto para escribir una serie de
reportajes y fascículos sobre el acontecimiento así como varios libros, entre
ellos “Los cuatro jinetes del Apocalipsis”, con el que obtendrá un éxito total y
que le proporcionará pingües ingresos, pues será el libro más vendido en
Estados Unidos en 1919, hasta el punto de ser llevado al cine. También será
llevada por Hollywood a la gran pantalla su otra reputada obra “Sangre y arena”
(obra que ha sido tachada de presentar una España castiza de toros y
pandereta). Viaja en “loor de multitud” y, por fin, se instala en la Costa Azul. De