Página 28 - editorial

Versión de HTML Básico

Historia Digital colabora con la
Fundación ARTHIS
Historia Digital
, XVII, 30, (2017). ISSN 1695-6214 © Ángel Santos Vaquero, 2017
258
calamidades. La burguesía comercial, industrial, financiera y los profesionales
liberales aspiran, no a destruir el zarismo, sino a participar en las decisiones
políticas y a conseguir unas reformas de tipo liberal. El malestar social reinante
se traduce en sangrientos motines en 1902.
Un acontecimiento que será muy decisivo en los sucesos
posteriores es la guerra ruso-japonesa iniciada en 1904. Ambas potencias
llegaron al enfrentamiento por motivos imperialistas de dominio sobre
Manchuria y Corea. En el transcurso de la guerra el zarismo sufrió una grave
derrota, lo que produjo en los rusos un sentimiento de frustración y rechazo a
su corrupto gobierno que sería el germen, unido a otras muchas causas
latentes (políticas, sociales, económicas), que conduciría a la Revolución Rusa
de 1905 que obligó a Nicolás II a ceder el poder a un gobierno provisional y
prometer unas reformas representativas que, en realidad, eran unas medidas
con las que se trataba de encubrir el régimen autocrático: En enero una
manifestación multitudinaria en San Petersburgo, desarmada, compuesta de
obreros, campesinos, mujeres y niños y dirigida por el pope Gapón, fue disuelta
a tiros, provocando una masacre (domingo sangriento); en julio se amotinan los
marineros del acorazado Potemkin en Sebastopol; siguen los motines en la
base naval de Kronstadt; en Moscú una huelga iniciada el 19 de diciembre da
lugar a una sangrienta lucha callejera. En Moscú y San Petersburgo surgen las
primeras asociaciones de obreros y campesinos (los soviets o comités de
delegados obreros). Lenin se pone al frente del movimiento clandestino ruso.
Otra guerra (1914-18) fue un hecho decisivo para que se
produjese otra revolución. En esta ocasión resultaría victoriosa y traería un
cambio brusco en la sociedad europea y, en especial, en la rusa. En 1917 la
Rusia de los zares vio cómo el Estado se descomponía tras los desastres de la
guerra. Las dificultades para aprovisionarse de alimentos y la elevación de los
precios originaron un fuerte descontento en la opinión pública y produjeron en
Petrogrado (la antigua San Petersburgo) una masiva manifestación el 23 de
febrero de 1917 que consiguió al día siguiente la solidaridad de parte de la