Página 30 - editorial

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, XVII, 30, (2017). ISSN 1695-6214 © Ángel Santos Vaquero, 2017
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reforma del proceso electoral estuvo dominada mayoritariamente por la
derecha gubernamental. Stolypin fue asesinado en 1911. Una nueva Duma en
1912 ofreció mayoría de parlamentarios de izquierda (incluidos los
bolcheviques) pero resultó inoperante ante la oposición que el zar ejercía
gracias al inmenso poder que le otorgaban las leyes emanadas del “Manifiesto
de Octubre”.
Como decíamos anteriormente la guerra de 1914-18 fue un hecho
decisivo para que se produjese otra revolución, que en esta ocasión, terminaría
triunfando y cambiando la vida de los rusos y la articulación en las relaciones
internacionales entre los Estados. El inmenso malestar existente en la sociedad
rusa, la autodisolución de la cuarta Duma, la descomposición del régimen, el
fracaso del golpe de estado del general Kornilov contra el gobierno provisional
de Kerensky, las derrotas en la guerra, produjeron un cambio en la relación de
fuerzas políticas en el país. Los bolcheviques se adueñaron de los soviets de
Moscú y Petrogrado. El ejército y la flota, minados por la propaganda
revolucionaria, se adherían al partido. Los soldados hartos de la guerra
desertaban y se volvían a sus pueblos. Todo ello, unido a que la gente de las
ciudades se moría de hambre mientras los especuladores se enriquecían a su
costa y a que al volver, los soldados comprobaban que las tierras seguían en
manos de los de siempre, se incrementaron las huelgas obreras, las continuas
revueltas y los mítines revolucionarios que hacían de Rusia una nación
convulsa y anárquica. Los mujik también se adhirieron a los bolcheviques, que
eran los únicos que proclamaban su lucha por la paz y el reparto de la tierra.
Los bolcheviques se disponían a hacerse con el poder con la consigna de
Lenin: “Todo el poder para los Soviets”, mientras la Rusia Imperial se
derrumbaba.
El 3 de abril de 1917, llegó a Petrogrado, procedente de Zurich,
Vladimiro Ilitch Ulianov (Lenin), quien con su impulso vigorizó el bolchevismo a
costa de los mencheviques y de otros partidos hasta conseguir que el suyo se
impusiese sobre todos los demás. Su vigorosa locuacidad en los mítines