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, XX, 36, (2020). ISSN 1695-6214 © Historia Digital, 2020
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Año XXI, Número 37, Enero 2021
Depósito Legal M-34.164-2001
ISSN 1695-6214
a su gusto, reglamentación que se observa todavía hoy. Por cierto, dicha
epidemia acabó con muchas miles de personas, muchas de ellas de entre los
primeros ciudadanos”.
Una vez se extendía la enfermedad, no hubo clase social que se
librara, incluso afectó a las élites que tenían mejores condiciones sanitarias y
alimenticias. Incluso el trono imperial se vio afectado; el emperador Marco
Aurelio fue víctima de la pandemia en el año 180, aunque años antes el
coemperador Lucio Vero presumiblemente falleció igualmente de la
Peste
Antonina
.
Historiadores como Dion Casio, Eutropio, o Amiano Marcelino se
ocuparon de relatarnos los terribles efectos de la pandemia. Incluso, los
síntomas de la enfermedad fueron descritos por Galeno y aun actualmente no
se tiene muy claro qué tipo de virus fue el causante. Los síntomas de la
enfermedad sí que se describieron con exactitud:
"Exantemas de color negro o violáceo oscuro que después de un par
de días se secan y desprenden del cuerpo, pústulas ulcerosas en todo el
cuerpo, diarrea, fiebre y sentimiento de calentamiento interno por parte de los
afectados, en algunos casos se presenta sangre en las deposiciones del
infectado, pérdida de la voz y tos con sangre debido a llagas que aparecen en
la cara y sectores cercanos, entre el noveno día de la aparición de los
exantemas y el décimo segundo, la enfermedad se manifiesta con mayor
violencia y es donde se produce la mayor tasa de mortalidad".
Con esta descripción, algunos historiadores de la medicina piensan
que se trató de una pandemia de viruela o sarampión que afectó a gran parte
de la población. La enfermedad volvió a estallar nueve años más tarde, según
el historiador romano Dion Casio, y causó más de 2000 muertes diarias en
Roma.
Como conclusión, se ha estimado que murieron cinco millones de
personas, lo que supone un tercio de la población total, diezmando además al